Tirando piedras en mi propio tejado otra vez, después de tanto tardar en repararlo, volvemos a lo mismo.
Estas no son las mismas piedras, aunque me resulten familiares, no porque tengan la misma forma o peso, sino porque yo misma me encargo de que golpeen mis cristales.
Quiero ser feliz, me repito constantemente y no hago más que buscar peros a las cosas que me hacen sentir bien. Quiero vivir una nueva vida, lejos de aquí. Porque nada me llena, ni siquiera lo que antaño me llenó.
Solo escribo mierda, insulsa. Nada que me provoque escalofríos. No quiero llenar páginas de lágrimas y ausencias. Ya me basta que lo esté mi cama, donde antes había caricias ahora hay rabia. Porque siento que hice un complot contra mi misma, que me quedé prendida de las palabras que tantas veces ya he escuchado y jamás creí. De los falsos te quiero y de los besos envenenados, que cuanto más cerca estás más me faltas, y te siento tan ausente… y de vez en cuando me despierto de esta pesadilla, que no son más que preocupaciones inventadas por mi subconsciente para olvidarme de ti. Porque mi pobre corazón ha sufrido demasiado y no quiere que todo se vuelva a repetir. Que en lugar de mimbre cada vez tengo más claro que es de hielo, y que aquí hace demasiado calor, que por eso debo buscar un vikingo que entre sus frio temperamento me de ese ansiado cariño que no recibí de niña. Una niña que como tantas veces me han repetido, tuvo que empezar a ser mujer antes de tiempo.

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