miércoles, 17 de octubre de 2012

Cajón Desastre


Siempre fui desordenada, dejando mis trastos esparcidos por cada rincón de mi habitación, incluso en cualquier otro lugar de la casa. Lo mismo me pasa con las emociones, que las escupo sin importarme quien pueda ver lo que he dejado fuera, hasta que me doy cuenta de mi equivocación. ¿Alguna vez has intentado meter un montón de ropa en un cajón ya repleto? Lo mismo le pasa a mi corazón, que ya no traga más decepciones. Que tengo ganas de parar y gritar. De pegar un polvo salvaje y olvidarme de cada puta mentira. Será que soy demasiado pura para tanto cabrón, que juré no volver a derramar ni una sola lágrima por nadie y no me gusta decepcionarme a mi misma. Que soy tan fuerte, que puedes follarme e irte, no me interesan tus hipócritas sonrisas, ni tampoco tus caricias. Olvidé un orgasmo en la mesilla, de esos en los que me decías te quiero cada vez que te corrías. Tus besos me saben amargos, con el vómito asomando en mi garganta.
Harta de tanta tontería y tantas letras poéticas, sólo quiero sangre y tripas. Cualquier cosa que me quite esta sensación de deja-vu constante que sufro, ese puño estrangulandome cada vez que intento coger aire para respirar.


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