Menos de 24 horas me separan de mi nuevo destino. Llevo años esperando tomar este rumbo, la cabeza me da vueltas y me siento mareada.
A contra reloj voy ultimando detalles, sin poder pegar ojo por las noches rondan por mi cabeza las inseguridades que intento apaciguar para que mi corazón no se altere. Listas mentales que no terminan, números en mi cabeza, el pecho encogido, maletas sin terminar, despedidas inconclusas y abrazos olvidados.
Nuevo camino y las pesadillas amargan mis madrugadas cuando por fin había podido empezar a descansar. Soy un animal de costumbres y como no, reviso una a una todas mis experiencias fallidas en la vida, ¿qué más da que el detonante no fuera yo? o ¿que más da si he tenido mil y un aciertos? Hasta que no sepa que todo irá bien, seguiré con el corazón en un puño y las lágrimas sentadas en la comisura de los ojos esperando a saltar.
-Sólo dime que todo irá bien.
-Tranquila, todo irá bien.
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