Mis paradojas personales son más que absurdas. Tengo 25 años y me siento vieja. Estoy donde siempre quise estar, sin problemas económicos ni de salud, con amigos y familia que me quieren y apoyan, pero no soy feliz. Intento buscar remedio, pero yo misma me boicoteo.
Las paradojas de mi alrededor son cuanto menos extrañas. Son historias que oigo, escucho o veo. Gente que no cumple sus sueños por estar con una tercera persona que no les hace feliz, y luego se atormentan porque no son felices por no cumplir sus sueños. Otra gente que no acepta críticas de su relación, pero están en total potestad de dar su opinión sobre la relación de otros. Otros tantos que se sienten solos y enclaustrados, mientras hay decenas de personas pidiéndole que salga fuera de su burbuja. Chicas que se ven feas, mientras los chicos las ven como inalcanzables. Chicos que se creen que no tienen ninguna oportunidad, mientras ella solo está deseando que la mire y así hacerle una señal, una mirada.
Chicas que se creen divas, maravillosas y fantásticas, que no son más que la simplicidad personificada. Hombres que se creen rockstars, los amos, mujeriegos, que juegan con las mujeres y que no son más que un comodín en tus noches solitarias. Personas que se creen que se aprovechan de ti, que los vistes venir y te aprovechas de su ingenuidad, del que se crean que lo tienen bajo control.
Y luego estás tú... que estás leyendo esto y te sientas identificado/a. O por el contrario, que leas esto y sientas pena, te preocupes o tal vez, suspires aliviado/a, porque tu vida al fin y al cabo, no está tan mal. ¿Qué paradoja, no? Que todo cobre más sentido porque es menos mierda que la realidad ajena. Y es que así es el ser humano. Tal vez deberíamos recordar que "No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita"
Buscando una luz al final del tunel.

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