Gracias por escribir esto sobre mí.
Ella tuvo que aprender a ser mujer antes de tiempo. Ella vive ardiendo pero de frialdad se viste. Tiene la fuerza de cientos y la mirada de una niña triste. Ella resiste, se controla acompañándose a sí misma.
Sola tuvo que aprenderlo todo, buscar salidas y ganarse la vida.
A su modo se aprendió el todo o nada.
A luchar codo con codo fingió no ser brillante como un diamante enterrado
en el lodo.
Sabe hacer que quien la conozca nunca olvide su nombre y conoce mil secretos para enloquecer a un hombre.
Nadie sabe de dónde, cuándo y cuánto puede florecer su amor. De indiferencia hizo su escudo protector. Lo cierto es que nadie sabe cuantas lágrimas derrama, y nadie sabe cuán tierna y dulce puese ser cuando ama.
Todos cuentan su historia y nadie sabe. Las miradas no rompen las barreras del maquillaje.
Ella tiene un corazón y de pasión un mar, una parte del alma vacía y la otra parte de mucho para dar.
Siempre entrega más y se siente bien, haciendo sentir bien a los demás.
Avanza la niña-mujer que aprendió a todo menos a perder la esperanza.
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